En Pocoyolandia hay muchas atracciones divertidas como el súper tobogán gigante. Todos montan menos Pocoyo, que no quiere admitir que le da miedo. Para animarle, Elly se hace la asustada y le pide que se tire con ella. El se hace el valiente y así comprueba lo divertido que es.
Pocoyo y sus amigos hacen un concurso de talentos. Para eso, cada uno se esfuerza en hacer algo que pueda gustar a los demás. Unos utilizan su talento físico, como Elly y Pato, y otros su imaginación, como Pocoyo y Valentina. Cualquier cosa vale para hacer pasar a los amigos un rato entretenido.
Pocoyo está encantado y orgulloso de su gran globo rojo, hasta que el globo se escapa y desaparece en el cielo. Sus amigos se esfuerzan pero él está muy enfadado. Al final se da cuenta de que, aunque el globo ya no está y no volverá, sus amigos sí están y pueden seguir divirtiéndose con ellos.
Pocoyo tiene una máquina mezcladora y se divierte poniendo patas arriba todo lo que pilla. Pero sus amigos no lo encuentran divertido y es que, Pocoyo, no les ha pedido permiso para coger sus cosas y el único que se lo pasa bien es él.
Pocoyo encuentra una puerta misteriosa que, cada vez que se abre, cambia lo que hay al otro lado. Pato atraviesa la puerta y Pocoyo va a buscarle en el Vamoosh. Al otro lado hay muchas más puertas que dificultan la persecución de Pato. Cuando se encuentran, celebran una fiesta.
Elly tiene curiosidad por saber lo que hay dentro de la gran caja que Pocoyó lleva a todas partes y de la que no se separa ni un momento. Insiste, pero Pocoyó se niega a abrirla, asi que intenta quitársela sin conseguirlo.
Pato ha encontrado unas gafas con las que se encuentra "mayor" y ya no quiere jugar a cosas de niños. Pocoyo está impresionado y también se pone unas gafas para ser mayor, pero no puede resistirse al ver cómo Elly se divierte jugando.
En su libro de dibujos, Pocoyo descubre lo que es un caballo. Desde ese momento lo único que quiere en el mundo es un caballo, pero en su planeta no hay. Se pone tan pesado que Elly inventa un disfraz en el que Pato y ella pueden hacer de caballo para que Pocoyo se divierta.
Pato y Pocoyo vuelan por el espacio en busca de aventuras. Pato se empeña en conducir el Vamoosh y caen en un planeta extraño. Allí encuentran un alienígena que asusta a Pato con sus ruidos y que lo único que quiere es ayudarles a arreglar el Vamoosh
Pocoyo y Pato no quieren ir a la merienda a la que Elly les ha invitado. Opinan que Elly pone muchas normas en sus meriendas y es muy mandona. Pero no pueden resistirse al olor de sus galletas e intentan apuntarse a la merienda.
Pocoyo se hace amigo de un pequeño alien que llega del espacio exterior. Es muy tímido y asustadizo, por eso le cuesta confiar en Pato y Elly, que son muy ruidosos.
Elly es una experta bailarina y quiere que sus amigos bailen con ella. Les da unas clases pero ellos se aburren porque Elly es una mandona y lo único que quieren ellos es divertirse. Tendrá que esforzarse e inventar un baile nuevo que les guste a todos.
Pocoyo, Pato y Pajarito van de visita. Viajan en el Vamoosh hasta el planeta de su amigo el marciano. Es un planeta muy divertido y cada uno de ellos encuentra un entretenimiento, pero, cuando Pocoyo quiere darse cuenta, el Vamoosh ha desaparecido.
Aparece de repente una figura de cubo rojo que se mueve, habla y juega a desaparecer. Esto sorprende a Pocoyo, que lo encuentra muy divertido. Además descubre que esa figura habla y que tiene muchos amigos iguales que ella con los que se pueden aprender otras formas de jugar y divertirse.
Pato quiere dormir pero sus amigos hacen demasiado ruido. Para que se duerma deciden tocarle una nana con sus instrumentos de música. Entonces Pato cambia de idea y decide que es más divertido dirigir la orquesta y bailar.